Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones

Este es el 4º de los derechos asertivos que vamos a desarrollar.

Con allanamiento de avispa incluído

Vayamos por partes:

Por un lado, este derecho requiere que nos demos legitimidad a nosotrxs mismxs, que hagamos casos de nuestro criterio, que nos escuchemos y tomemos decisiones coherentes.

En el otro lado, tenemos a las demás personas, que poseen este mismo derecho, por tanto juzgan sus necesidades, establecen sus prioridades y toman sus propias decisiones, te gusten a tí o no, estés de acuerdo tú o no.

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Cuando hablamos de juzgar nuestras propias necesidades, no se trata de ninguna trivialidad. Ser capaz de juzgar si aquello que está ocurriendo, si lo que estoy viviendo o si la relación en la que me encuentro, la quiero o la necesito es crucial para tomar decisiones coherentes con nuestro sentimiento.

En este derecho, intervienen activamente nuestros valores y emociones, ya que estos nos informan de si me gusta algo o no, de si lo considero positivo para mí o no, de si lo quiero en mi vida o no.

Una vez juzgo lo que necesito, es decir, sopeso y valoro lo que yo quiero, establezco prioridades. Establecer prioridades es, sencillamente, ordenar. Primero lo primero y lo demás viene después. Priorizo. Y si mi necesidad me apela a priorizar mi ocio, mi trabajo, mis hijos, mi descanso o cualquier otra cosa, esa será mi decisión.

Por último, y una vez procesadas nuestras necesidades y priorizar, tomamos decisiones. Decisiones tan dignas como yo quiera que sean, tan válidas como cualquier otra, siempre y cuando no vulneren o agredan los derechos de lxs demás.

Como siempre, este derecho lo tengo yo y lo tienen las demás personas, por lo que, ser asertivx, implica respetar el derecho de lxs otrxs a juzgar sus necesidades, priorizar y decidir, incluso cuando creemos que no es lo mejor para esa persona.

Un ejemplo: Una persona valora que quiere una casa en propiedad de determinadas características y que tiene un precio elevado. Esto la lleva a priorizar el ganar dinero y a decidir trabajar horas extras o pluriemplearse.

Podemos estar de acuerdo o no en estas decisiones y podemos vislumbrar algunas consecuencias negativas de las mismas, pero lo primero que vamos a hacer en base a éste derecho es RESPETAR al otro y, en cualquier caso, preguntarle si nos acepta un consejo 🙂

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Preguntate…

¿Te resulta fácil juzgar tus propias necesidades?

¿Priorizas las necesidades de las demás personas por delante de las tuyas?

¿Tomas y te haces responsable de tus propias decisiones?

¿Comprendes que todas las personas tenemos el derecho de tomar nuestras propias decisiones y elegir lo que sucede con nuestra propia vida?

Si has contestado “NO” a una o más preguntas y quisieras cambiarlo, ¡puedes contar conmigo para conseguirlo!

*Foto de portada de Nick Wehrli

MIEDO

Aliado o Enemigo

El MIEDO es una emoción desagradable, no nos gusta, incluso solemos entenderla como negativa. Pero a pesar de su mala fama, el miedo, es uno de nuestros mejores aliados para la supervivencia, ya que pretende mantenernos seguros y a salvo.

Cuando sentimos miedo aumenta nuestra frecuencia cardíaca, se dilatan las pupilas, abrimos los ojos levantando el párpado superior y extendemos nuestros labios en dirección a las orejas.

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La sensación es de tensión y alerta y se descarga una gran cantidad de energía dirigida hacia nuestras piernas y brazos que nos permitirá, en última instancia, huir o atacar.

¿De qué nos informa el miedo?

El miedo nos informa de la existencia de una amenaza

Simultáneamente a la reacción física, nuestro cerebro analiza si para la amenaza que hemos percibido tenemos suficientes recursos de confrontación, si la hemos vivido antes, qué otras cosas acompañan a la amenaza… y valora si la opción más viable es la Huída o el Ataque.

Cuando la percepción de amenaza desaparece, seguimos alerta un rato hasta que poco a poco vamos recuperando nuestro estado habitual. En ese momento, las imágenes, sonidos y sensaciones se van asentando en nuestro “archivo mental” de la experiencia.

Miedo irracional

Debemos ser conscientes que, en nuestra época actual y sociedad occidental, experimentamos con más frecuencia el miedo irracional, ya sea en forma de fobias o trastornos de ansiedad, que no el miedo por una amenaza real.

No vivimos rodeados de amenazas

La Fobia es el miedo a una situación, objeto o ser, que racional y lógicamente no se prevé que pueda hacernos daño. No existe un peligro objetivo que justifique el miedo y pánico que se desatan. Por ejemplo, fobia a las arañas, al dentista, a volar en avión,…

La Ansiedad es el miedo anticipatorio, la alerta. Cabe decir que la ansiedad “a secas” forma parte de nuestro estado natural y necesario para la supervivencia pero, a unos niveles tan bajos que no nos impiden vivir satisfactoria y plenamete. El problema es cuando existe un exceso de ansiedad ya que los efectos físicos y/o mentales nos impiden vivir con normalidad, es decir, la excesiva alerta nos perjudica más de lo que nos protege.

Y ¿qué sucede con el miedo a hablar en público, el miedo al fracaso o el miedo a perder…?

Esto no es miedo, es inseguridad. Un poquito de ansiedad, con una cucharadita de baja autoestima y una pizca de anhelo por ser aceptado y pertenecer… nada que con unas sesiones de coaching conductual e inteligencia emocional no se solucione.

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¿Cómo superamos el miedo?

La única opción para superar el miedo es HACERLE FRENTE

La afrontación de un miedo comienza por comprenderlo, ponerle razonamiento, entender hasta que punto es real la amenaza y qué recursos son necesarios para sobrevivirla.

Muchas veces el proceso de afrontación del miedo se termina en la fase de comprensión ya que, como hemos dicho, la mayoría de nuestros miedos hoy en día son irracionales.

¿Todos sentimos miedo?

Sí. No hay nadie en el mundo que no sienta miedo (a no ser que sufra alguna enfermedad o psicopatología), sobretodo a partir del momento que se es consciente del sufrimiento y de la muerte, nuestro temor más primitivo.

Puede parecer que los bebés y niños pequeños casi no temen a nada porque no ven el peligro y suelen tener conductas temerarias. Esto nos indica que, a sentir miedo también se aprende. Se aprende a qué temer y a cómo expresar el miedo, así como a afrontarlo o evitarlo a toda costa.

¿Qué diferencia a una persona valiente de una cobarde?

Las personas valientes escuchan lo que el miedo les advierte, valoran sus recursos y su actitud es la de hacer frente a la situación a pesar del miedo. El miedo es un aliado para ellas.

Las personas cobardes permiten que sus miedos les vayan limitando y no se plantean afrontarlo, por lo que dedican su energía a evitar situaciones que les generen esta emoción. El miedo es su enemigo.

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¿Y tú, frente a qué miedo fuiste valiente?

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Psicólogas, Psiquiatras y Coaches

*Condenadas a entenderse*

Muchas son las personas que nos preguntan a las coach y/o expertas en inteligencia emocional qué es exactamente lo que hacemos y esto es absolutamente natural, puesto que esta es una profesión muy nueva que justo empieza a despuntar en nuestro país.

Cuando explicamos lo que hacemos, de la manera mas concisa y clara que podemos, muchas veces se nos confunde con psicólogas, de la misma forma que mucha gente considera que un psicólogo y un psiquiatra tratan lo mismo o que se cree erróneamente que todos los trastornos o enfermedades mentales son motivo de exclusión social, peligros, agresiones, etc.

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Aunque personalmente considero que estas 3 profesiones convergen en el objetivo y sentido de su propia existencia y que yo resumo como:

La pretensión de ayudar a personas a través del trabajo con la mente y la pasión por la comprensión de la conducta humana

Me atrevo a limitar el terreno de actuación de cada una de ellas en base a los niveles de tratamiento.

La psiquiatría

Es medicina. Esto debe quedar claro y meridiano e ir por delante y este es el motivo por el cual solamente una psiquiatra tiene potestad para recetar fármacos.

La psiquiatría trata patologías, es decir, anomalías físicas, cognitivas o a nivel de segregación de sustancias que requieren de intervención química para ser tratadas o paliadas (depresión o ansiedad), así como trastornos mentales o de conducta severos, por ejemplo, la psicopatía o el trastorno de personalidad múltiple, entre otros.

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La Psicología

Se encuentra entre la psiquiatría y la inteligencia emocional & coaching conductual.

Una psicóloga no tiene potestad para recetarle fármacos ni diagnosticarle patologías, pero sí que tiene conocimientos y herramientas para tratar trastornos mentales y de conducta (graves y leves) que supongan para el paciente una pérdida de control de la situación, por ejemplo, intentos de suicidio o autolesiones, depresión, TOC, dislexia, etc.

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Inteligencia Emocional y Coaching

Se trabaja con personas sanas, es por ello que no tenemos pacientes sino clientes.

Nuestros conocimientos y herramientas nos permiten detectar y tratar creencias autolimitantes, autosabotaje, miedos, sentimientos enquistados o cargas emocionales y nos dotan de capacidad para enfocar objetivos y logros trazando un camino motivante o potenciar y mejorar las relaciones con los demás y con uno mismo a través del autoconocimiento.

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Las 3 profesiones pueden complementarse incluso se recomienda compatibilizarse simultáneamente en muchísimos casos.

Si bien es cierto que las profesionales en Inteligencia Emocional y Coaching Conductual podemos encontrarnos casos de depresión, ansiedad, TOC, adicciones, etc. en nuestras consultas, es de nuestra obligada responsabilidad que derivemos o cuanto menos sugiramos a nuestros clientes que acudan a otro tipo de profesional en el momento en que detectemos que el caso se escapa de nuestro dominio.

Si no vamos a hacer la carrera de medicina ni la de psicología, no pretendamos ser o ejercer profesiones que no nos tocan, por respeto a los profesionales que sí están capacitados para ello por supuesto, pero sobre todo por el bienestar de los seres humanos con los que tratamos.

De igual forma, a psicólogas y psiquiatras, cansadas de ver como afloramos coach y expertas en cosas varias os pido que abráis la mente porque definitivamente estamos destinadas a convivir y cooperar. Que lo aceptéis es imprescindible para que nuestro trabajo sea cada vez de mejor calidad.

Como decía al principio, esta es una profesión que justo está naciendo en nuestro país y que ni siquiera está oficializada en ningún lugar del planeta todavía pero es cuestión de tiempo, y lo sabéis.

Por último, al resto de personas que ni son psiquiatras, ni psicologas ni coaches, os animo a que rompáis tabús frente a los tratamientos de mejora personal y a que pidáis ayuda apartando los prejuicios sociales. Visitad mi otro post “yo no necesito ayuda

Todo lo aquí expuesto, a caballo entre la aclaración y la reivindicación, es fruto de mi percepción, opinión e inquietud y no está basado en ningún estudio o análisis específico.

Dedico este post excepcionalmente a mis miedos y perezas.

Multipotenciales

No encuentro una vocación en la vida… ¡Tengo miles!

Conocer tu verdadero propósito, tu misión o “esa cosa” que hace que te levantes cada mañana es, probablemente, una de las cuestiones más profundas a las que tarde o temprano nos toca enfrentarnos a los seres humanos.

De hecho, existen cantidad de cursos, libros, talleres, prácticas, ejercicios y un largo etcétera de métodos para dar con nuestra brújula interna, esa que, pase lo que pase, siempre nos indicará el norte.

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¿Qué quieres ser de mayor?

Desde pequeñxs nos preguntan acerca de qué queremos ser de mayores. Ya el hecho de colocar el verbo “ser” en lugar de “trabajar” nos indica hasta qué punto interiorizamos la necesidad de encontrar esa vocación esencial y primordial, aquello que nos identifique de tal forma que nos asegure “ser” alguien en la vida y de paso, poder dejarlo claro al resto del mundo.

Muchas personas, con esta pregunta inocente, se quedan envueltas en una madeja de interrogantes. Incapaces de elegir una única opción, buscan una respuesta que jamás encontrarán, ni de pequeñas, ni de adolescentes ni de adultas.

¿Porqué?

La respuesta la dió una espléndida mujer, Emilie Wapnick, en una TED conference hace justamente 4 años, la cual destapó una nueva caja de diversidad que muchas agradecemos y que hoy me gustaría compartir con vosotrxs.

Aquí tenéis el video de la conferencia en Youtube traducido al español.
Dura 12 minutos aprox.

Poco puedo añadir a las palabras de Emilie, más allá de mi propia experiencia.

Os animo a que detectéis cuantas personas multipotenciales y cuantas personas especialistas os rodean y a que os fijéis a partir de ahora qué conductas o actitudes animáis y cuales condenáis.

Aprendices de todo y maestras de nada, mujeres y hombres del renacimiento, culos de mal asiento…

¡El mundo interconectado nos necesita!

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