El Altruismo NO ES BUENO

Como muchas otras veces, antes de ponerme a disertar acerca de un tema, recurro a la definición del diccionario, para corroborar que los conceptos son lo que creo que son y no generalizar o hablar al «Tun-Tun».

Según el diccionario de Google:

Tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio.

Según la RAE:

Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.


Partiendo de esta base… ¿Podemos considerar positivo al Altruismo?

Yo digo ¡NO!

Procurar el bien de otras personas, ayudar, ser solidaria, colaborar, facilitar… son acciones que podemos hacer por los demás de forma voluntaria, pero ¿a costa del interés propio? ¿De forma desinteresada? ¿Qué significa eso?

De forma desinteresada…

No creo en que las personas hagamos cosas por otras sin esperar un beneficio en consecuencia. Incluso la tarea más heroica, busca un beneficio personal, lo que sucede es que si el beneficio es emocional, moral, psicológico… parece que no se ve.

Si una bombera entra en un edificio en llamas para salvar a un bebé, no lo está haciendo porque sí, lo hace porque eso le da sentido a su vida, porque no podría vivir sin haberlo intentado, porque quiere ser la heroína y está dispuesta a todo para conseguirlo, porque cree que puede hacerlo y quiere demostrar(se)lo…

Con la mejor de las intenciones, desde el amor a la vida más absoluto, esa bombera se jugará la vida porque siente en lo más recóndito de su corazón que LE VALE LA PENA.

El simple hecho de sentirte satisfecha, de sentirte importante, de sentir que aportas… Esos son beneficios personales que nuestra bombera va a obtener cuando logre salir del edificio con ese bebé en brazos.

Si le preguntáramos, probablemente nos respondería “no sé porqué lo hice, simplemente sentí/creí que debía hacerlo”. No subestimemos el “sentido del deber”, a todo esto…

Y aplaudiremos, nos quitaremos el sombrero y agradeceremos a la vida tener cerca a personas tan maravillosas. Aunque sepamos que se atrevió a hacer lo que hizo porque intuyó, creyó o sintió que algo sacaba a cambio.

Yo, cuando me veo haciendo algo aparentemente desinteresado por alguien, me detengo un instante y me pregunto ¿Qué obtengo a cambio? Y sí, siempre obtengo algo.

Soy voluntaria de Cruz Roja desde la aparición de la Covid19 y puedo aseguraros que cada vez tengo más claro que, ayudar a otros es ayudarme a mí misma.

Como terapeuta emocional y como formadora en el desarrollo personal, reconozco sin tapujos que haciendo terapia me hago terapia a mí y que, formando a otras personas, me formo yo.

El sentirme útil, el saber que soy necesaria, que aporto o que importo, el conocer otras historias, otras vidas y experiencias, saber que mis conocimientos tienen valor, que “toco” la vida de las personas que me rodean, …

Todo esto son beneficios que yo obtengo de mi voluntariado y de mi profesión, de la misma manera que obtengo remuneración económica por cada sesión y por cada clase. Y esto no me convierte en peor persona, ni muchísimo menos, esto me convierte en una persona CONSCIENTE de mis actos y del PARA QUÉ de los mismos.

Nadie hace nada de manera desinteresada así que dejemos de hacernos daño tratando de ser “bondadosos” y empecemos a actuar siendo conscientes.

A costa del interés propio…

Para mí, esto es ya rizar el rizo de la majadería.

Cada individuo es importante. Su vida es importante. Sus sueños, proyectos, ideas, recursos… son importantes. Y anteponer a otras personas por delante de tus necesidades, definitivamente ¡no es sano!

En un caso extremo, si somos 2 personas a punto de morir de hambre y sólo yo tengo un trozo de pan, compartiré contigo ese trozo procurando ser lo más equitativa posible, por varias razones:

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  • Porque no podría cargar con la culpa de no haber evitado la muerte por inanición de otro ser
  • Porque sé que soy más fuerte si no voy sola
  • Porque en algún momento puedo necesitar solidaridad y quisiera recibirla
  • [Inserte aquí sus motivos]

No te voy a dar el trozo de pan a ti para yo morirme de hambre porque valoro demasiado MI VIDA como para suicidarme por tí.

Tampoco consentiría que tú me dieras tu trozo de pan entero y te murieras tú de hambre, eso me parecería una insensatez por los mismos motivos que antes (No podría cargar con la culpa de tu muerte, sé que juntos somos más fuertes, podemos necesitarnos…), pero tu acción ya me daría a entender que no valoras tu vida lo suficiente.

Me pongo en extremos porque creo que, el sentido primigenio de nuestras vidas no es otro que el de SEGUIR VIVOS.

Lo que yo no concibo como algo positivo es que pierda uno para que gane otro. Lo que nos interesa a todas las personas, individual y colectivamente, es ganar todos y que nadie pierda.

Una alternativa más real, más humana y más sincera al engañoso altruismo es la práctica de otras acciones mucho más sanas y realmente beneficiosas para todos como, por ejemplo:

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La solidaridad, la colaboración, la cooperación, la ayuda mutua, el apoyo…

¿Estás de acuerdo con lo que expongo? ¿Crees que hay acciones 100% altruistas?

Derecho a ser Independiente

Este derecho es muy profundo, la independencia habla de libertad (una de nuestras necesidades psicológicas fundamentales) que, a su vez, conlleva responsabilidad de uno mismo y asunción de consecuencias.

Este derecho está muy relacionado con el derecho asertivo número 4, «derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones«.

Para enfocar este derecho de la manera más eficiente posible creo que lo mejor es entender primero:

¿Qué es la dependencia?

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Depender, según la RAE

  • 1. intr. Estar subordinado a una autoridad o jurisdicción
  • 2. intr. Producirse o ser causado o condicionado por alguien o algo
  • 3. intr. Estar o quedar al arbitrio de una voluntad
  • 4. intr. Vivir de la protección de alguien, o estar atenido a un recurso solo
  • 6. intr. desus. Colgar o pender de alguna cosa.

Depender, según el diccionario de Google

  • 1. Estar [un hecho o la realización de una acción] sujetos a las condiciones, limitaciones o restricciones que imponen otro hecho u otra acción.
  • 2. Estar bajo la protección, el mando o la autoridad de una persona.

En el contexto de los derechos asertivos, que recordemos son esas muletas sobre las que nos apoyamos para interactuar de forma sana con el resto de gente, y llevando las definiciones a la práctica, el derecho a ser independiente significa:

  • Que en última instancia, la máxima autoridad ante mis decisiones y actos soy yo.
  • Que las opiniones o experiencias de los demás pueden servirme de ayuda pero no condicionarme o ser causa de mis pensamientos o elecciones.
  • Que no permito que mi voluntad esté supeditada a la de otra persona, cosa o circunstancia.
  • Las limitaciones, restricciones o condicionamientos, en cualquier caso los conozco y acepto previamente.
  • La protección voluntaria que recibo de algo o alguien no puede ser a cambio de mi libertad de acción o de expresión.

A veces perdemos LIBERTAD a cambio de SEGURIDAD. Sopésalo

Significa que decido moverme libremente por el mundo sin ir acompañada por otra persona. Por ejemplo, voy a cenar solo, voy al cine solo, voy a pasear solo, me voy a vivir solo, viajo solo…

Significa que tengo independencia de pensamiento y de reflexión, capacidad crítica autónoma.

Ser independiente significa que puedo tomar decisiones sin la obligación de consultarlo con otras personas, a no ser que esas personas se vean afectadas por mis decisiones o mis actos.

Tomar decisiones que afectan a otras personas sin tenerlas en cuenta es una falta de consideración, y eso está muy alejado de la Asertividad y de mejorar las relaciones.

Estamos hablando entonces de la necesidad de un punto medio entre la dependencia y la independencia.

La Interdependencia

Se puede comprender muy bien la interdependencia cuando pensamos en un equipo deportivo o profesional. Todos tenemos un objetivo común y contribuímos a él, sin embargo actuamos de manera diferente y autónoma, ocupando nuestro lugar, cumpliendo nuestra función, pero sin olvidar que afectamos al resto.

Como siempre, hay que ver los derechos asertivos desde las 2 perspectivas: Yo tengo derecho a ser independiente del resto y las demás personas tienen derecho a ser independientes de mí.

Te invito a que te cuestiones…

Hasta que punto dependes de la opinión, la aprobación o el permiso de otras personas en tu vida.

Si estás impidiendo de alguna manera que alguien actúe con independencia de tí (hijos, amigos, pareja, compañeros de trabajo…)

Photo by Gustavo Fring on Pexels.com

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Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones

Este es el 4º de los derechos asertivos que vamos a desarrollar.

Con allanamiento de avispa incluído

Vayamos por partes:

Por un lado, este derecho requiere que nos demos legitimidad a nosotrxs mismxs, que hagamos casos de nuestro criterio, que nos escuchemos y tomemos decisiones coherentes.

En el otro lado, tenemos a las demás personas, que poseen este mismo derecho, por tanto juzgan sus necesidades, establecen sus prioridades y toman sus propias decisiones, te gusten a tí o no, estés de acuerdo tú o no.

Photo by Polina Zimmerman

Cuando hablamos de juzgar nuestras propias necesidades, no se trata de ninguna trivialidad. Ser capaz de juzgar si aquello que está ocurriendo, si lo que estoy viviendo o si la relación en la que me encuentro, la quiero o la necesito es crucial para tomar decisiones coherentes con nuestro sentimiento.

En este derecho, intervienen activamente nuestros valores y emociones, ya que estos nos informan de si me gusta algo o no, de si lo considero positivo para mí o no, de si lo quiero en mi vida o no.

Una vez juzgo lo que necesito, es decir, sopeso y valoro lo que yo quiero, establezco prioridades. Establecer prioridades es, sencillamente, ordenar. Primero lo primero y lo demás viene después. Priorizo. Y si mi necesidad me apela a priorizar mi ocio, mi trabajo, mis hijos, mi descanso o cualquier otra cosa, esa será mi decisión.

Por último, y una vez procesadas nuestras necesidades y priorizar, tomamos decisiones. Decisiones tan dignas como yo quiera que sean, tan válidas como cualquier otra, siempre y cuando no vulneren o agredan los derechos de lxs demás.

Como siempre, este derecho lo tengo yo y lo tienen las demás personas, por lo que, ser asertivx, implica respetar el derecho de lxs otrxs a juzgar sus necesidades, priorizar y decidir, incluso cuando creemos que no es lo mejor para esa persona.

Un ejemplo: Una persona valora que quiere una casa en propiedad de determinadas características y que tiene un precio elevado. Esto la lleva a priorizar el ganar dinero y a decidir trabajar horas extras o pluriemplearse.

Podemos estar de acuerdo o no en estas decisiones y podemos vislumbrar algunas consecuencias negativas de las mismas, pero lo primero que vamos a hacer en base a éste derecho es RESPETAR al otro y, en cualquier caso, preguntarle si nos acepta un consejo 🙂

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Preguntate…

¿Te resulta fácil juzgar tus propias necesidades?

¿Priorizas las necesidades de las demás personas por delante de las tuyas?

¿Tomas y te haces responsable de tus propias decisiones?

¿Comprendes que todas las personas tenemos el derecho de tomar nuestras propias decisiones y elegir lo que sucede con nuestra propia vida?

Si has contestado «NO» a una o más preguntas y quisieras cambiarlo, ¡puedes contar conmigo para conseguirlo!

*Foto de portada de Nick Wehrli

Asertividad

La clave para relacionarse con los demás

En video para que no tengas excusa y aprendas qué es la asertividad ¡Ya!

Quizá no es la primera vez que escuchas (lees) esta palabra pero, ¿sabes lo que es LA ASERTIVIDAD?

De momento la RAE no ha tenido a bien incluirla en el Diccionario, aunque sí contempla los adjetivos asertivo y asertiva relacionándolos con la cualidad de una persona que expresa su opinión de una manera firme

Aquí viene mi definición:

La Asertividad es la capacidad de transmitir a otrxs lo que siento y pienso de una manera eficaz, sin sentirme incómoda, sin agredir y sin ser agredida.

Esto significa que:

  • Digo lo que quiero decir
  • De forma respetuosa
  • A las personas correctas
  • Y me siento bien

Ser asertiva implica una autoestima sana, capaz de pronunciar «No», capaz de pedir lo que es suyo, capaz de delimitar su espacio, responsabilizarse de sus decisiones y de recibir «No» por respuesta llegado el caso.

La Asertividad, junto al Respeto y la Empatía, forman el trío mágico de las relaciones personales, la pócima secreta de las habilidades sociales.

Gemma Romero

Para facilitarnos su comprensión y puesta en práctica, nos valemos de una serie de derechos, los derechos asertivos. Válidos para nosotros y para los demás, implican lealtad hacia nosotras mismas y respeto hacia las demás personas.

¿Qué son los Derechos Asertivos?

Según Olga Castanyer en su maravilloso y recomendado libro «La Asertividad: Expresión de una sana Autoestima»

«Son unos derechos «no oficiales» que todxs poseemos, pero que muchas veces olvidamos a costa de nuestra autoestima. No sirven para «pisar» al otro, sino para considerarnos a la misma altura que los demás»

Esos derechos son los siguientes y los iremos desglosando a lo largo y ancho de este blog:

Derecho a ser tratado con respeto y dignidad
Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
Derecho a ser escuchado y tomado en serio
Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
Derecho a decir NO sin sentir culpa
Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta que mi interlocutor tiene derecho a decir NO
Derecho a cambiar
Derecho a cometer errores
Derecho a hacer menos de lo que soy capaz de hacer
Derecho a pedir información y a ser informado
Derecho a obtener aquello por lo que he pagado
Derecho a decidir no ser asertivo
Derecho a ser independiente
Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, dinero… mientras no viole los derechos de otras personas
Derecho a tener éxito
Derecho a gozar y disfrutar
Derecho a mi descanso y aislamiento
Derecho a superarme, aun superando a los demás

La Asertividad es un camino de ida y vuelta, algo que se da y se recibe.

La clave está en ser capaces de aplicarnos los derechos asertivos a nosotros mismos (Tengo derecho a ser tratada con respeto y dignidad) y comprender que los demás también los poseen (El otro tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad).

¿Qué te parece la asertividad? ¿Te suenan bien los derechos asertivos? ¿Hay alguno que te haya sorprendido?

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