Trastorno Mental y Trastorno de la Personalidad

¿En qué se diferencian?

Cada vez más, las humanas de a pie, utilizamos términos como depresión, ansiedad, bipolaridad, narcisista, obsesivo, dependiente o borderline, con naturalidad.

Esto me parece genial, porque se le da visibilidad a todos los trastornos con los que convivimos y que afectan a los seres humanos. Ya sea porque los sufrimos bajo nuestra piel o a través de la experiencia de otras personas, todos ellos causan un gran tormento a quienes los padecen y a quienes les rodean.

Sin embargo, el otro día, buceando por el infinito mundo de internet me sorprendí al leer un artículo publicado en la web especializada www.cop.es (Consejo General de la Psicología de España), que dice lo siguiente:

[…] la actitud de la Psiquiatría ante los trastornos de la personalidad ha sido clásicamente el resultado de una posición dicotómica: los síndromes mentales son enfermedades o trastornos mientras que las alteraciones del carácter son desviaciones morales.

Por suerte, sigue:

“No obstante, hacia la mitad del siglo [XX] algunos autores, entre ellos el español López-Ibor y el británico Cleckley, cuestionaron el que la naturaleza de los trastornos de la personalidad fuera exclusivamente moral, postulando que las denominadas alteraciones del carácter reflejan con frecuencia las modificaciones funcionales producidas en un estrato endógeno de carácter biológico, en el que se encuentran los instintos y los sentimientos vitales.”

No es extraño encontrar contenido audiovisual en plataformas de video o textos en redes sociales, tratando de explicarnos cómo son y cómo podemos librarnos de personas con trastornos de la personalidad, como si fueran actitudes y conductas elegidas deliberadamente para molestar o fastidiar la vida de los demás.

Me parece crucial comprender que hay ciertos trastornos que la propia medicina ha considerado durante largo tiempo “de valores morales y éticos inadecuados a los de la sociedad a la que deberían adaptarse” por lo tanto obviados de tratamiento y otros que han sido considerados enfermedad mental, más respetables y tomados en consideración.

Esto significa que, hasta hace pocas décadas, las personas que padecían trastornos como los que siguen, no han sido consideradas enfermas, sino etiquetadas de intratables, conflictivas y amorales, por la propia ciencia.

Trastornos de la Personalidad

Los 5 ejemplos más conocidos:

Narcisista

Es un trastorno mental en el cual las personas tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás (www.mayoclinic.org)

Borderline

Trastorno mental caracterizado por la dificultad en la regulación de las emociones. Esta dificultad provoca cambios acusados en el estado de ánimo, impulsividad e inestabilidad, problemas de autoimagen y relaciones interpersonales inestables. (www.trastornolimite.com)

Histriónico

Se suele decir que alguien tiene una personalidad histriónica cuando su comportamiento presenta patrones de teatralidad, dramatización y, en definitiva, de acciones y actitudes que buscan llamar la atención de los demás. (psicologiaymente.com)

Dependiente

Es un estado mental en el que las personas dependen demasiado de otros para satisfacer sus necesidades emocionales y físicas. Son personas que se caracterizan por ser pasivas, sumisas y dóciles. Tratan constantemente de agradar al otro para no ser abandonadas. … Reacios a tomar decisiones cotidianas a menos que cuentes con el consejo y apoyo de otras personas. Prefiere que sean los demás los que tomen las decisiones importantes por ellas. (www.psicologosoviedo.com)

Obsesivo

Es un tipo de trastorno de personalidad caracterizado por una rigidez extrema, la tendencia al perfeccionismo y una preocupación desmedida por el orden y el control sobre todas las cosas. Estas personas intentan mantener su mundo bajo control, para lo cual se aferran a las reglas y pretenden que todos las cumplan. (www.elpradopsicólogos.es)

Por suerte, la rama de teorías psicoanalíticas (y filosóficas) sí han tenido en consideración este tipo de trastornos, dándoles la relevancia y repercusión necesarios para ser investigados y tratados, a pesar de no tener pruebas físicas o biológicas concluyentes, a pesar de ser “solamente”, trastornos de la conducta

Como se especifica en el artículo (del cual podéis encontrar el link al final de este post) “Estos trastornos no son debidos a otras enfermedades mentales, aunque puedan coexistir, ni tampoco a enfermedades orgánicas cerebrales, traumatismos o intoxicación por drogas.

Además se ha generalizado en que “todos los trastornos de la personalidad comparten una serie de peculiaridades:”

  • ­Son conductas maladaptativas con un inicio precoz en la adolescencia o al comenzar la vida adulta.
  • ­Afectan a todas las áreas de la personalidad, como la cognición, la afectividad, la conducta, el estilo interpersonal y las relaciones con los demás, causando problemas en el trabajo y en el amor.
  • ­Estas alteraciones tienen que tener un carácter estable y de larga duración siendo predecible su curso.

Probablemente no es necesario que la gente no profesional de la medicina sepamos de esta diferenciación, incluso es posible que hasta ahora ni te lo hubieras preguntado si es que has llegado a este blog por casualidad, pero a mí me ha parecido ciertamente interesante comprender que a veces el estigma y enjuiciamiento pueden provenir de las personas más expertas en la materia, así que he querido compartirla contigo.

“A diferencia de la depresión, la esquizofrenia y otros síndromes mentales, en los que existe una base consolidada y sistematizada de conocimientos acumulados en las décadas anteriores, en los trastornos de personalidad las líneas de estudio están comenzando ahora a clarificarse e incluso los conceptos están aún por consolidarse.”

¿Qué opinas?

Podéis leer el artículo completo siguiendo este link

Psicólogas, Psiquiatras y Coaches

*Condenadas a entenderse*

Muchas son las personas que nos preguntan a las coach y/o expertas en inteligencia emocional qué es exactamente lo que hacemos y esto es absolutamente natural, puesto que esta es una profesión muy nueva que justo empieza a despuntar en nuestro país.

Cuando explicamos lo que hacemos, de la manera mas concisa y clara que podemos, muchas veces se nos confunde con psicólogas, de la misma forma que mucha gente considera que un psicólogo y un psiquiatra tratan lo mismo o que se cree erróneamente que todos los trastornos o enfermedades mentales son motivo de exclusión social, peligros, agresiones, etc.

Photo by Alexander Krivitskiy

Aunque personalmente considero que estas 3 profesiones convergen en el objetivo y sentido de su propia existencia y que yo resumo como:

La pretensión de ayudar a personas a través del trabajo con la mente y la pasión por la comprensión de la conducta humana

Me atrevo a limitar el terreno de actuación de cada una de ellas en base a los niveles de tratamiento.

La psiquiatría

Es medicina. Esto debe quedar claro y meridiano e ir por delante y este es el motivo por el cual solamente una psiquiatra tiene potestad para recetar fármacos.

La psiquiatría trata patologías, es decir, anomalías físicas, cognitivas o a nivel de segregación de sustancias que requieren de intervención química para ser tratadas o paliadas (depresión o ansiedad), así como trastornos mentales o de conducta severos, por ejemplo, la psicopatía o el trastorno de personalidad múltiple, entre otros.

Photo by Gratisography

La Psicología

Se encuentra entre la psiquiatría y la inteligencia emocional & coaching conductual.

Una psicóloga no tiene potestad para recetarle fármacos ni diagnosticarle patologías, pero sí que tiene conocimientos y herramientas para tratar trastornos mentales y de conducta (graves y leves) que supongan para el paciente una pérdida de control de la situación, por ejemplo, intentos de suicidio o autolesiones, depresión, TOC, dislexia, etc.

Photo by Gerd Altmann

Inteligencia Emocional y Coaching

Se trabaja con personas sanas, es por ello que no tenemos pacientes sino clientes.

Nuestros conocimientos y herramientas nos permiten detectar y tratar creencias autolimitantes, autosabotaje, miedos, sentimientos enquistados o cargas emocionales y nos dotan de capacidad para enfocar objetivos y logros trazando un camino motivante o potenciar y mejorar las relaciones con los demás y con uno mismo a través del autoconocimiento.

Photo by Skitterphoto

Las 3 profesiones pueden complementarse incluso se recomienda compatibilizarse simultáneamente en muchísimos casos.

Si bien es cierto que las profesionales en Inteligencia Emocional y Coaching Conductual podemos encontrarnos casos de depresión, ansiedad, TOC, adicciones, etc. en nuestras consultas, es de nuestra obligada responsabilidad que derivemos o cuanto menos sugiramos a nuestros clientes que acudan a otro tipo de profesional en el momento en que detectemos que el caso se escapa de nuestro dominio.

Si no vamos a hacer la carrera de medicina ni la de psicología, no pretendamos ser o ejercer profesiones que no nos tocan, por respeto a los profesionales que sí están capacitados para ello por supuesto, pero sobre todo por el bienestar de los seres humanos con los que tratamos.

De igual forma, a psicólogas y psiquiatras, cansadas de ver como afloramos coach y expertas en cosas varias os pido que abráis la mente porque definitivamente estamos destinadas a convivir y cooperar. Que lo aceptéis es imprescindible para que nuestro trabajo sea cada vez de mejor calidad.

Como decía al principio, esta es una profesión que justo está naciendo en nuestro país y que ni siquiera está oficializada en ningún lugar del planeta todavía pero es cuestión de tiempo, y lo sabéis.

Por último, al resto de personas que ni son psiquiatras, ni psicologas ni coaches, os animo a que rompáis tabús frente a los tratamientos de mejora personal y a que pidáis ayuda apartando los prejuicios sociales. Visitad mi otro post “yo no necesito ayuda

Todo lo aquí expuesto, a caballo entre la aclaración y la reivindicación, es fruto de mi percepción, opinión e inquietud y no está basado en ningún estudio o análisis específico.

Dedico este post excepcionalmente a mis miedos y perezas.